Personaje: Carolina Vivas
Grupo: Umbral Teatro

Pais: Colombia (Bogotá)

 

Fotografía: Andrés Galán jhonangel2080@hotmail.com

¿Cómo ha sido el desarrollo y de Umbral Teatro al teatro colombiano?

En febrero del noventa y uno, con Ignacio Rodríguez fundamos Umbral Teatro. Estos 24 años nos los hemos gastado en fortalecer el proyecto que es esta casa, un elenco de actores relativamente estable y también un repertorio.

Es toda una actividad, que no solo realizamos con el público, sino que también es una actividad académica constante en torno a ‘Punto cadeneta punto’ el Taller Metropolitano de Dramaturgia y en torno a Localidarte: escuela artística al barrio, que trabaja con la gente de las localidades de los Mártires y de Santa Fe. Y un proyecto que desarrollamos a nivel nacional todos los años con víctimas de la violencia que se llama “Cuerpo, fiesta, memoria y sanación”.

¿Por qué fundar un teatro independiente?

Cuando uno tiene la fortuna de forjarse como creador, en el contexto de un grupo tan importante como el Teatro La Candelaria, creo que no solamente son las herramientas artísticas con las que uno sale, con una visión de mundo a veces compartida. Es venir de una experiencia muy viva, muy rica que en ese momento no solo era muy importante para nosotros sino para el país y para el teatro.

Umbral Teatro era la posibilidad de hacer nuestro propio proyecto, pero habiendo bebido de una fuente maravillosa, de una sabia que hasta hoy nos da el impulso. Era crear un espacio de trabajo para músicos y actores; un espacio de libertad.

De alguna manera el grupo concebido como resistencia, como un lugar para ser felices, como un lugar para crear, para hacer el teatro que queremos hacer. Y para decir lo que queremos decir y encontrar los lenguajes que nos lo permitan. Por esta razón se llama “Umbral Teatro” porque permanece en el umbral, alejado del resto.

“El teatro es un juego y como todo buen juego tiene unas reglas, lo interesante es que con el teatro contemporáneo esas reglas no las determina un sistema representacional, por lo menos en nuestro caso y en la investigación teatral, esas reglas son las que creamos nosotros, la lógica interna de esos universos”

Carolina Vivas

Umbral Teatro

¿Cómo ha sido su proceso de formación teatral? 

Yo entré a estudiar teatro a la ENAD en 1977, en esos años el director era el maestro Santiago García, para mí fue un privilegio. 

Después me fui a Cali, el maestro Buenaventura acababa de fundar la escuela de teatro en la Universidad del Valle, entonces me fui a complementar la parte teórica. Allá tuve la oportunidad de hacer un stage en el TEC y después vine e ingresé como actriz al Teatro La Candelaria, donde trabajé en la década de los 80. 

El teatro es un juego y como todo buen juego tiene unas reglas, lo interesante es que con el teatro contemporáneo esas reglas no las determina un sistema representacional, por lo menos en nuestro caso y en la investigación teatral, esas reglas son las que creamos nosotros, la lógica interna de esos universos.

 Entonces, lo que siento es el placer inmenso de jugar un juego que a uno le gusta, con unas reglas muy estrictas que hemos creado y donde la libertad está dentro de esas reglas. Si tengo que resumirlo en una palabra: placer. 

¿Qué la incentivó a actuar como María en la obra “De plazas, juglares y cadalsos”? 

Pues en particular, no me incentivó nada. Fue el papel que me asignaron. 

Yo hace 25 años no actuaba, yo en este grupo lo que hago es escribir las obras y dirigir. Entonces este papel realmente lo interpretaba otra actriz, que tuvo un bebé y eso le impidió hacer el papel, entonces de alguna manera me tocó. 

Claro que me parece un papel precioso, me encanta y me interesa muchísimo porque finalmente éste personaje no es María. En realidad este personaje es cualquier madre frente al dolor de su hijo, pero mucho más frente al sacrificio, que es el caso de tantas madres de las tantas violencias de éste país. 

Adicionalmente, humanizar a la virgen ponerla a sentir, a protestar contra su destino. Lo que hace realmente Darío Fo es recoger toda la tradición del teatro medieval, pues es una visión muy popular, muy humana y por lo tanto muy reveladora. No quiero usar esa palabra, pero de alguna manera como subversiva. 

Esta obra también se presenta en calle, por las plazas de Latinoamérica, también por los pueblos y caseríos de este país. Lo que nosotros hemos experimentado, es que gente muy católica recibe muy bien la obra porque el tratamiento es absolutamente agudo. Por algo Darío es un premio Nobel. 

Creo que el diálogo que establecemos con el texto de ‘El culebrero’, es un diálogo acertado porque lo acerca a nuestro contexto, lo aterriza y también es el rasgo de lo popular. El culebrero es nuestro juglar.

Publicado: 02/02/2016